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Siembra del cesped


Siembra del cesped


Básicamente, existen dos tipos de siembra: siembra manual, generalmente aplicada a superficies pequeñas, basadas en esparcido, y siembra en máquina con esparcido o esparcido en hileras, para tamaños más grandes. La siembra manual no garantiza distribuciones calibradas y uniformes. Para optimizar este método, recomendamos operar en ausencia de viento y dividir la dosis total de siembra en cuatro partes iguales, cada una de las cuales se distribuirá en forma transversal sobre la superficie de siembra. Las dosis varían según el tipo y el tipo de semilla deseada, sin embargo, debe recordarse que sembrar semillas que son demasiado escasas alarga el tiempo de formación del césped y favorece el establecimiento de malezas. Una siembra demasiado densa, por su parte, genera varios inconvenientes: las esencias con germinación rápida ocupan el espacio de aquellas con germinación lenta, por lo tanto tendremos un césped no homogéneo, además la demasiada densidad mantiene el nivel de humedad alto, favoreciendo la aparición de enfermedades . Para la siembra de radiodifusión, el distribuidor se calibrará para esparcir la mitad de la semilla en una dirección longitudinal y media en una dirección transversal. Las máquinas, por otro lado, pueden ser de dos tipos: con distribución gota o centrífuga. Otra técnica de siembra es la técnica de hileras: en este caso, la máquina debe calibrarse para una separación de no más de 2.5 cm. Con estas máquinas hay una buena cobertura de la semilla y, en general, es suficiente para hacer una sola pasada. También debe tenerse en cuenta que cuando las semillas seleccionadas son particularmente pequeñas, es una buena práctica agregar materiales inertes como arena para mejorar su distribución en el suelo.
Al final de la siembra, se realizará una pequeña cobertura del suelo que se puede hacer a mano con un rastrillo para superficies pequeñas, mientras que para extensiones más grandes se utilizará una rastra muy ligera. Alternativamente, se puede usar un topdressing, que distribuye una capa ligera de material fino como arena sobre la superficie. En presencia de un suelo muy ligero y seco, es aconsejable hacer una ligera rodadura, que tendrá el propósito de acercar el suelo a la semilla y favorecer el aumento de la humedad, lo que contribuye a un enraizamiento más rápido y uniforme. El período de siembra es uno de los factores que determinan el éxito de un césped: la germinación ocurre con un clima suficientemente húmedo y con temperaturas entre 15 y 20 grados. En Italia, estas condiciones ocurren en los períodos de septiembre a octubre y de marzo a abril. En cualquier caso, es preferible la siembra de otoño ya que los pastos pueden crecer y desarrollarse más rápidamente. Si en algún momento las condiciones del césped empeoran, también puede proceder con la siembra: después de afeitar el césped y pasar el aireador para eliminar el fieltro y el musgo, se distribuye una semilla del tipo de regeneración, para cubrirse con un poco de tierra vegetal. Finalmente pasa el rodillo. Irrigando regularmente, la nueva hierba germina en pocos días, dando al césped una apariencia compacta.